martes, 17 de febrero de 2015

Cubanos en otras aguas
PESCA DE FIN DE SEMANA
Por Ruben (New Jersey)
C

omo siempre en el verano yo tomo un día del fin de semana para ir a pescar. Casi siempre mi amigo Rodolfo me acompaña si no tiene que trabajar; él también es un amante a la pesca. Rodolfo es nacido en Cuba, natal de Banes, Holguín. Esa mañana como siempre nos levantamos temprano, alrededor de las 4:30 am. A las cinco ya estábamos listos para salir pero no sabíamos todavía cuál iba a ser nuestro destino.

Nos pusimos de acuerdo de ir a Monskville Reservoir; te preguntarás por qué escogimos este destino. Bueno, para empezar, nos queda cerca alrededor de 56 kilómetros, la entrada es gratis ―cuando digo esto es porque algunos lagos o embalses cobran por usar la rampa para tirar el bote al agua. Nuestro bote es un Startcraft de 4.3 metros de eslora, hecho de aluminio, el motor principal es de 30 caballos de fuerza y con un motor eléctrico de 55 libras de fuerza para movernos silenciosamente mientras pescamos.

Acerca del Lago, Monskville Reservoir  es bien conocido por sus Muskellunges, Walleyes, Lobinas boqui grandes y truchas (Trout). Este embalse también tiene sus regulaciones; por ejemplo, el motor no puede ser más grande de 9.9 caballos de fuerza. Puedes usar el bote con un motor grande, pero no puedes navegar a más de 10 kilómetros, de no seguir este reglamento puede meterte en problemas. Otras regulaciones es una licencia de pesca la cual es necesaria usar a cualquier cuerpo de agua dulce que vayas a pescar, la licencia es anual con un costo de $33 dólares Usualmente esto no me hace daño ya que desde que llego salgo con el motor eléctrico listo para cazar las bestias.

Monskville pertenece al condado de Passaic en New jersey tiene 505 acres y la mayor profundidad es 27.43 metros. Un dato importante es que este embalse mantiene el record del estado de New Jersey en el Muskelleunge, (Musky, o sea, Lucio) que fue capturado por Bob Neals mientras pescaba en el invierno de enero de 1997 capturando un Musky de 42 libras y 13 onzas. Tuvo que pedir ayuda para ampliar el hueco en el hielo para poder sacar este gran ejemplar que le garantizo este record cual hoy en día todavía mantiene vigente.

La mañana de nuestra pesquería llegamos como a las 6:30 am a la rampa; en lo que arreglamos todo y lanzamos el bote al agua ya eran las 7am. Enseguida nosotros desesperados y ansiosos comenzamos a lanzar las carnadas. El día estaba nublado y con un poco de neblina bien pegada al agua, parecía algo como de una película de terror, pero bien bonito a la vez, ya que el bote cortaba la neblina en su transcurso. 

Enseguida nos arrimamos a una entrada que tenía muchos palos, allí usando una rapala swim bait de 4 pulgadas cogimos la primera pieza del día una pequeña trucha que no alcanzo la libra pero nos emocionó para seguir la jornada. Después de varios intentos, cambiamos la carnada para una chapa spin ya que estas son universales para atrapar cualquier pez. Con el spinner (cucharilla giratoria) atrapamos unos cuantos pike chain Pickerel, pez que no crece mucho pero da una buena pelea. Alrededor de las 10 de la mañana la picada se detuvo, y aunque seguimos pescando el día entero no logramos coger nada hasta la tarde.

Como a eso de la 1 pm comenzó a lloviznar, pero eso no es excusa para dejar un día de pesca y más que solo tenemos la oportunidad de practicar este deporte un día a la semana, que ya también nos sirve como relajante para empezar otra  nueva semana de trabajo. Bueno volviendo al tema, alrededor de las dos de la tarde regresamos al pesquero donde anduvimos toda la mañana. Mi amigo Rodolfo hace un tiro a la orilla, donde parecía que no iba a coger nada por la poca profundidad que tenía. Pero sorpresivamente algo tomó la carnada en aquel escaso medio metro de agua y la línea se tensó. Al principio él me pidió que pegara el bote porque pensó que se había enredado, pero al ver  la caña doblada y el carrete corriendo a una velocidad increíble, nos dimos cuenta de que se trataba de un gran ejemplar.

Los nervios se nos pusieron de punta, y aún más cuando el pez dio un salto saliendo como un metro fuera del agua. No podíamos creer lo que habíamos acabado de ver, estábamos casi seguro de que lo íbamos a perder porque la vara que estábamos usando no era la necesaria, sino una vara de lobina ―la trucha de Cuba―, el anzuelo era muy pequeño; lo único que si sabíamos que era bueno era  el cordel que era un braid (trenzado) de 50 libras.

Estuvimos alrededor de 20 minutos tratando de sacar este grandioso ejemplar; la razón porque nos demoramos tanto era porque no queríamos romper la vara y cada vez que lo teníamos cerca del bote, volvía a correr, pero con perseverancia lo acercamos lo suficientemente cerca para cogerlo con un jamo de mano, el cual se jorobó cuando tratamos de subirlo al bote: el pez pesaba demasiado. Ya con el pez abordo del bote la emoción fue grande, enseguida empezamos a tirarnos fotos y chequear por las regulaciones para ver si podíamos llevárnoslos para comer. Este gran ejemplar peso 20 libras y midió 45 pulgadas, lo cual nos dio el derecho de llevárnoslo, pues las regulaciones del estado son uno por bote y que tenga 40 pulgadas.

Ya en ese minuto sabíamos que era hora de irnos, porque no íbamos a coger nada más que sobrepasara  aquel gran pez. Pero como todo la idea era pasarla bien, hacer lo que nos gusta y crear buenas memorias y definitivamente ese día fue inolvidable, una historia para contar año tras año.

 

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