miércoles, 28 de septiembre de 2011


De truchas con Ríos (Parte II)

En el cómputo de las mayores capturas por pesquería (Tabla 4) se aprecian algunos índices bajo la influencia de largos tiempos de pesca. De modo aleatorio puede estimarse que resultados en el entorno de 2.5 a 4.0 piezas por hora resultan satisfactorios, tomando en cuenta que se tendrá una captura cada 15 o 25 minutos, para lo cual la frecuencia de picada debe comportarse ligeramente superior. Esto contribuye, como el aficionado podrá entender de inmediato, a potenciar el componente de amenidad en la pesquería. La duración regular de las pesquerías, en algunos productos turísticos, suele fijarse en seis horas (también hay ofertas de sesiones de 4 u 8 horas, pero esto es más usual en el mar), aunque esto depende de la particular elección y resistencia del pescador y guarda relación asimismo con el grado confort que las condiciones de la jornada propicien.
Suman 31 jornadas con más de 10 capturas, que representan el 28.2% del total de pesquerías. Sumados los peces tomados en estas ocasiones se obtiene un total de 571 truchas cobradas, es decir, 65.5% de todos los peces capturados en dos años.
De acuerdo con la información computada por Ríos Domínguez en el bienio 2007-2008, es factible esperar un grupo de jornadas sin capturas (Tabla 5) en el transcurso del año, aun en el caso en que el pescador lleve experiencia, cuente con los medios técnicos precisos y haga una selección apropiada de los enclaves y fechas para la pesca. En la muestra sobre la que trabajamos se halló un total de 15 pesquerías en las que no fue posible cobrar un solo pez, lo que arroja un 13.6 % de jornadas fallidas en el período. Es un saldo que aporta cierto optimismo, visto que suman la mitad de los días en que la captura fue de más de 10 ejemplares por jornada.
Puede que el embalse se halle a tope o muy bajo de caudal, pero la turbidez de las aguas, en ocasiones debido a aguaceros previos a la pesquería, aparece como la causa más frecuente de mal resultado de pesca en las anotaciones de Ríos. El viento sería ocasionalmente un componente negativo, principalmente de cuadrante Sur o cuando sopla en relación con frentes fríos, en cuyo caso debe tomarse en cuenta el factor temperatura.
Las pesquerías sin captura en sitios no frecuentes para el pescador (V. Gr.: Laguna Grande, Zaza, La Felicidad, Lebrije, El Jíbaro y La Catalina) permiten la razonable presunción de falta de dominio del entorno particular de cada sitio o de la situación en un momento específico. Ha de observarse con juicio en las tablas 4 y 5 que en los mismos meses pueden ocurrir jornadas de grandes pesquerías y días en blanco (Verá que en marzo se reportan dos días de altas capturas y tres días en cero peces, mientras corresponden a fechas de diciembre 7 buenas pesquerías y 6 en blanco), o de capotazo, como suelen decir algunos. Las truchas son seres vivos y sumamente sensibles a las condiciones ambientales, que es donde primero buscará el sabio pescador las respuestas... y la inspiración para cumplir con éxito su jornada.
Contrastadas de modo general las jornadas de mayores capturas y sin peces con las correspondientes fases lunares (Tabla 6), se hallan valores extremos en Luna Llena, con 38.71 % de pesquerías con más de 10 capturas, y el Cuarto Creciente, con la tercera parte de las jornadas sin peces. Ríos Domínguez, que no olvida el dato de la fase lunar en cada uno de sus registros, anota en ocasiones si algún resultado ha tenido lugar el día de “muerte de la luna”, verbigracia: el día antes del cambio de fase. “No confío en la teoría solunar” -dice el autor de los registros-. He hecho buenas pesquerías en todas las lunas. La trucha, cuando se acerca una alteración meteorológica, como una tormenta o un frente frío, aumenta su voracidad”. Cree este aficionado que el metabolismo de la trucha “baja” en condiciones de cielo despejado, aunque en este pez influyen siempre otros factores de la picada, como es la curiosidad o la territorialidad.
Aun cuando se trata de resultados nada concluyentes, trabajos experimentales como el de Librado Jesús Ríos Domínguez ofrecen si dudas un valioso material de contraste a los futuros investigadores, sobre todo a aquellos en quienes la formación académica vaya delante de la experiencia en la pesca por afición. Como obligado complemento de las notas que generosamente ofreció a nuestro blog, le citamos para un diálogo en el club común.
Amigos que crecieron con Ríos Domínguez en la barriada de Punta Brava le llaman, significativamente, Patao, que es el nombre común de un pez de estuario. Este aficionado considera que la experiencia es esencial para evaluar las condiciones que se presentan en el momento y lugar de la pesquería; señala con total convencimiento que la suerte representa la mitad de los resultados en la pesca, pero traza sus estrategias de pesca con un día de antelación. Prefiere pescar con el viento de frente y cree como otros que la calidad de los avíos y señuelos influye “mucho” en los resultados.
“Ya pasó la época de oro de la trucha”, asegura, cuando comentamos acerca de los problemas que afronta una especie fluvial de la cual algunos expertos internacionales llegaron a creer que su récord mundial se rompería en Cuba. Conversando acerca del tema medioambiental, señala que en su criterio el mayor problema para la supervivencia de esta especie se halla en la bajada indiscriminada del volumen de agua embalsada.
- No hay coexistencia de intereses en la explotación de los embalses: agua para riego, la acuicultura... ¿Sabes cuanto le cuesta a la acuicultura 1 millón de metros cúbicos de agua evacuada del embalse? Apenas nada, respecto a los ingresos que reciben por el pescado. Luego está el furtivismo; la pesca convertida en un medio de vida, con un impacto desconocido sobre las poblaciones de peces. En los embalses inciden los pescadores de los establecimientos acuicolas, los pescadores submarinos, los arrastradores de paños, envenenadores del agua (con cipermetrina y metil parathion), tiradores de tarrayas. Influye también la fumigación en los alrededores del embalse, y llueve, y allá van los residuos, a la presa. Sobre todo herbicidas. La pesca submarina: he calculado que un solo pescador, en cinco años ha capturado 15 toneladas de pescado. Y estamos los aficionados. Encima, lo de la enfermedad de la trucha. Aparecen ejemplares con úlceras que se deshacen en la mano.
Concluimos con un rápido intercambio de preguntas y respuestas:
-¿En base a cuales elementos estableces el límite de la temporada de pesca en nuestro país?
L.J.R.D.: Para algunos países de clima templado la mejor temporada de pesca del bass es de mayo a julio, pero entre nosotros es diferente: de diciembre a marzo, que coincide con la época de la freza.
-En numerosas ocasiones has logrado capturas de más de 10 ejemplares de trucha en una jornada, incluso más del doble de esa cifra, ¿has logrado establecer un patrón de condiciones para estos elevados niveles?
L.J.R.D.: En febrero y marzo: cielo nublado, escaso viento y temperaturas entre 26 y 28 grados centígrados.
- ¿Identificas ya las condiciones que caracterizan los días de “0 captura”?
L.J.R.D.: Las principales causas de un día sin trucha se pueden hallar en un día de cielo despejado, azul, junto a bajas temperaturas, como sucede después del paso de un frente frío intenso.
- ¿El hecho de que la presa esté muy llena o muy baja tiene relación con la abundancia de alimento o con el acceso a las áreas de desove?
L.J.R.D.: El nivel del embalse propicia más acceso al alimento, mayor área de desove y un nivel apropiado de oxigeno disuelto.
- ¿Y la turbidez?
L.J.R.D.: La turbidez, a veces. No me gusta el agua extremadamente clara, sino algo turbia, porque en el agua clara es más difícil engañar al pez.
- La picada en superficie, ¿Cuándo ocurre?
L.J.R.D.: Eso tiene dos horarios: las primeras de la mañana, antes de salir el sol hasta más o menos las nueve, y al atardecer, aproximadamente desde las cinco a las siete, una hora antes de oscurecer. Y en fase de luna llena, durante la noche, mientras la luna ilumina a plenitud. Asimismo la picada en superficie tiene que ver co determinadas condiciones, entre las cuales la calma o escaso viento, y una mayor cobertura de nubes son fundamentales.
- ¿Es importante la vegetación en los embalses?
L.J.R.D.: El embalse que no tenga vegetación no me gusta para nada.
- Perteneces a un club de pesca que, a pesar de su modestia y de muchas limitaciones materiales por años, mantiene realmente viva la tradición de la pesca recreativa. ¿Desempeña la pesca un papel social?
L.J.R.D.: Gran papel social, pues resulta una de las actividades al aire libre que más personas aglutina en el país, sobre todo la que se practica en escenarios fluviales. Esto, a pesar de las limitantes que afrontan los embalses, que están muy depreciados.
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